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Gimnasia acrobática, artística y rítmica: en qué se diferencian

Es la primera duda de casi todos los padres que nos llaman: «mi hija quiere hacer gimnasia, pero no sé cuál». Y es normal, porque bajo la palabra «gimnasia» conviven tres deportes olímpicos distintos, con material distinto, competiciones distintas y perfiles de niño distintos. Te los explicamos en dos minutos para que elijas con criterio.

Gimnasia artística: el aparato manda

Es la que todo el mundo tiene en la cabeza: barra de equilibrio, potro, anillas, barras asimétricas. Es un deporte individual y muy exigente desde pequeños, porque cada aparato tiene su técnica propia y hay que dominarlas todas. Requiere muchas horas de entrenamiento y bastante tolerancia a la repetición.

Encaja bien con niños muy perfeccionistas, a los que no les importa repetir un mismo gesto cincuenta veces hasta que sale limpio.

Gimnasia rítmica: el aparato acompaña

Aro, pelota, cinta, cuerda y mazas, con música y coreografía. Prima la flexibilidad, la elegancia del movimiento y la coordinación con el aparato. Se compite de forma individual o en conjuntos.

Funciona muy bien con niñas y niños a los que les tira la música y la expresión, y que disfrutan de la parte artística tanto como de la física.

Gimnasia acrobática: el compañero es el aparato

Aquí no hay potro ni cinta. El aparato es otra persona. Se trabaja en pareja, en trío o en grupo de cuatro, montando figuras, equilibrios y elementos dinámicos sobre un tapiz, con música.

Hay dos papeles: el portor, que es quien sujeta y da la base, y el ágil, que es quien sube. Los dos son igual de importantes y los dos tienen su técnica. Un portor no es «el fuerte» ni un ágil es «el pequeño»: son dos especialidades.

Esto cambia por completo la experiencia del niño. En artística y en rítmica, si un día no sale el ejercicio, es cosa tuya. En acrobática, la figura sale si los dos hacéis bien vuestra parte, así que se entrena tanto la técnica como la confianza en el otro. Es, con diferencia, la más social de las tres.

Entonces, ¿cuál le conviene a mi hijo?

No hay una respuesta única, pero sí algunas pistas que nos funcionan después de varias temporadas viendo llegar niños:

  • Si le cuesta la constancia en solitario pero se crece en grupo, la acrobática le va a enganchar más. Tener un compañero que cuenta contigo es una motivación que no se compra.
  • Si tiene mucha energía y pocas ganas de quedarse quieto, la acrobática la canaliza bien: hay salto, hay fuerza, hay volteo y hay juego.
  • Si le da miedo la altura o el contacto, no pasa nada: se empieza siempre por el suelo y se sube cuando está preparado, nunca antes.
  • Si viene de artística o de rítmica, la base le va a servir muchísimo. Es un cambio muy natural y lo hemos visto varias veces.

Una cosa importante: no hay que elegir a ciegas

Ningún texto sustituye a una clase. Por eso la primera sesión con nosotros es de prueba y es gratuita: viene, la hace entera con el grupo que le corresponde por edad y nivel, y sale sabiendo si le gusta. Sin compromiso y sin pagar nada.

Tenemos grupos en Moralzarzal y en Parla, desde los 6 años y sin experiencia previa. Si quieres ver antes cómo organizamos los niveles, lo tienes en clases y grupos, y si ya lo tienes claro, en cómo apuntarse están los tres pasos.

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